Las refinerías y las instalaciones petroquímicas son ejemplos de operaciones derivadas del petróleo y el gas en las que el crudo se transforma en productos acabados, como combustible para aviones, gasóleo, lubricantes y gasolina.
Las refinerías procesan varios cientos de miles de barriles de petróleo crudo cada día mientras trabajan las 24 horas del día. Para salvaguardar la maquinaria, mejorar la eficacia de la producción, reducir las interrupciones del proceso y el tiempo de inactividad, y ahorrar dinero en el mantenimiento, es esencial una filtración fiable.
Los hidrocarburos de cadena larga, que componen el petróleo y el gas, se utilizan para fabricar artículos menos visibles pero igualmente vitales, como caucho sintético, envases, conservantes y plásticos.
Además, los sectores de la agricultura y la medicina son cruciales para las empresas del sector secundario. Parece razonable que las empresas del sector derivado puedan beneficiarse de la abundancia de petróleo y gas en el sector derivado.
El petróleo crudo debe ser procesado antes de poder ser utilizado en una refinería de petróleo, después de la perforación y el transporte.
Los sistemas de elemento filtrante que funcionan de forma fiable incluso en condiciones difíciles son necesarios para procesar eficazmente varios cientos de miles de barriles de crudo al día, lo que supone una actividad ininterrumpida.


